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Objetivo Eurovisión 2016: Una gala malísima y una elección acertada

Aunque el título de mi columna parezca una contradicción, no lo es. La gala de elección del tema español para representarnos en Eurovisión 2016 la pudimos ver todos por televisión y fue lo que fue, un descontrol de una pobreza en la producción de aquellas que hacen historia. Por otro lado, de los seis candidatos ganó el pasaporte a Suecia el mejor, y aunque mi favorita máxima en la pasada columna era Electric Nana con “Now”, mi segunda opción era Barei con “Say Yay”, tema íntegro en inglés. Los que me conocen saben que nunca he abogado por el inglés para representarnos en Eurovisión, pero como dije en esta ocasión ya es hora que cambiemos el chip si el tema merece la pena, y con la propuesta de Barei (Bárbara Reyzábal González-Aller) creo que andamos en lo acertado. Primero porque se sale de lo habitual, frase que di como titular, y en la innovación está el gusto. Segundo, porque conviene a nuestra delegación llevar un tema pegadizo, “europeo”, de corte muy exportable y actual, con potencia vocal. Estoy segura que mejorará con unos nuevos arreglos, adaptando los coros y sobre todo, controlando el directo. Barei, quizá por los nervios, quizá por la mala producción del show, sonaba algo descontrolada. Voz tiene y temple se le ve. Mejorando ese directo España este año apuesta fuerte y sobre todo, apuesta de otra forma. Veremos en qué queda el intento.

El tema es el apropiado, ahora toca valorar una gala que me sorprendió por lo mala malísima que fue. Una lástima, con grandes profesionales como son Anne Igartiburu y Julia Varela que defendieron como pudieron un directo tenso con unas carencias de guión que no daban para más, y después, teniendo buenos artistas como eran las seis propuestas estuvo todo como tirado de un ocho. No se puede hacer peor un show musical en una cadena como es La Primera de Televisión Española, la veterana de las teles y que indagando en el baúl de los recuerdos, ya que tanto les gusta hacer en los programas de recortes y archivo como son “Cachitos de Hierro y Cromo” o “Viaje al Centro de la Tele”, han podido tener tan poca memoria histórica en esta ocasión haciendo lo peor posible. Es que Televisión Española, para quien no lo sepa, era de las mejores televisiones mundiales en hacer programas musicales y de entretenimiento de todos los estilos y formatos posibles adaptados a sus años entre las décadas de los sesenta a inicio de los noventa. “Tocata”, “La Edad de Oro”, “Pasaporte a Dublín”, “Galas del sábado”, “Aplauso”, “300 Millones”, “Palmarés”, “Directísimo”, “Cantares”, “Musical Exprés”, “Esta noche fiesta”, “Señoras y Señores”, “Viva el espectáculo”, etc, etc, etc… ¿Cómo han llegado a ofrecer una gala tan deslucida para escoger el artista que nos represente en 2016? Todos sabemos y entendemos que pueda haber recortes, pero tanto no me lo creo y más cuando para series de televisión nos dejamos millonadas, que está muy bien, pero no es cuestión de que para unos tanto y para otros tan poquita cosa.

¿Qué fallo en una gala que pasará al archivo del olvido de TVE? Ganas, faltaron ganas y eso que la oferta estaba vendida como lo más. Pues más que más fue a menos que menos y la audiencia no pasó de la mera modestia.  No vienen siendo buenos años para esas galas de elección del artista español en la última década y no lo entiendo teniendo en cuenta la plataforma que es Eurovisión. Cada año se improvisan fórmulas y no se afianza ninguna. Ya lo he dicho muchas veces, sino se quiere ir no se va y punto, hacer paripés de que todo vale aunque sea mediocre para Eurovisión pues no aporta nada, es innecesario hacer un show de elección donde la producción flojea y ni los artistas se sienten cómodos. Entiendo la tensión de los directos en los seis números, se cuidó muy poco en vestuario, peluquería, iluminación, sonido, unos ballets metidos con calzador (una manía muy típica en nuestra delegación), coros y entreactos baldíos que nada aportan. Esa cerrazón de sacar tanto tiempo a las familias y poco la carrera artística de los protagonistas y sus cualidades como figuras o promesas de la canción hace aminorar la marcha de un programa. Al final los telespectadores acaban haciendo zapping porque empalaga, los minutos pasan y se hace interminable. Ese ritmo necesario para atrapar a la gente se pierde si encima sacamos cuatro mesas de bareto y ponemos de pie a las familias diciendo casi nada porque tampoco están a gusto en un medio tan veloz como es la televisión y se hace soporífero. Sobre los grititos de los “eurofans”, en fin… esos chillios en medio de un número musical que se cuelan en las canciones no sólo crispa, sino que ensucia todo en casa y de qué manera. Chicos, no es un macro concierto de carpeteras-carpeteros adolescentes. Es un momento musical que mejor estar calladito aunque sólo sea por respeto a la música, al artista. El que dirigía al público tenía que haberles puesto un puntito en la boca porque se les oía más que a los cantantes, qué barbaridad, pobre Anne, no se oía ni ella misma con el sarao que se montó. Es tan molesto eso desde casa que es para flipar.

Se salvaron los vídeos de presentación de los chicos que por lo menos al estar grabados se limpió bastante lo innecesario y hasta eran simpáticos. Recalco, puede parecer entrañable la opinión de amigos y familiares, pero no en demasía, es más no hace ni falta cuando lo que nosotros queremos conocer es al artista, a artistas por proyectar y vender aún. De eso pecamos casi siempre, y es una manía muy rollo reality que se aleja de la música, de lo esencial, la canción para Eurovisión. En cuanto a los popurrís, pues está bien el guiño, pero hay que ponerlo en contexto, no al tuntún. Los espectadores no son eurofans y que salga Coral Segovia, Mirela o Brequette cantando canciones de Eurovisión antiguas pues está muy bien, pero dándole forma y contexto histórico, a estas chicas ya nos las recuerda el gran público. Si en vez de sacar tanto de todo se hubiese hecho una mini presentación de los temas, dándoles brío y escoger canciones que realmente los televidentes entiendan el porqué de eso, aportaría más. Es meter por meter sin dar forma a nada. Ahora pongo “lo que sea” porque llenamos escaleta y luego “lo otro” que nada tiene que ver. Como en las películas, en las historias que nos cuentan en un programa, sin hilo argumental no tiene sentido nada porque para eso metemos vídeos de archivo estilo Cachitos… con un guión tan excelente como hay en ese programa de evocación y hubiésemos salido del paso. Las imágenes de otro tiempo además de socorridas son muy interesantes y la gente se queda enganchada a la historia, por aquello de unas palabras que me encantan, “las arquelogías televisivas, la arqueología eurovisiva”. Con el material que hay disponible parece mentira que haya tantos huecos de guión. Los votos salvaron el percal porque al final esos momentos de escrutinio gustan mucho y se sigue con emoción deportiva. Los jurados también fueron apropiados teniendo en cuenta su profesionalidad en el mundo de la música, ahí, ninguna pega, era obvio.

Todo pasa, y todo llega, la gala de presentación del tema español ya pasó, ahora nos vemos en el Festival el próximo 14 de mayo donde yo veo a Barei bien posicionada, las apuestas dirán conforme estén escogidos los 43 temas, y en Estocolmo el directo de nuestra artista será decisivo. Ahora toca cruzar los dedos.

Reyes del Amor. Febrero de 2016.

Reyes del Amor
Reyes del Amor
Licenciada en Historia, apasionada del Arte, la Música, el Cine, el Teatro y la Televisión.

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